Copiamos la nota que publicó Francisco Melgar Wong el 30 de mayo de 2011 en El Comercio sobre "Tras el vidrio" (Magreb, 2010) del jóven escritor peruano Carlos Rojas Olivos.
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En este blog puedes mantenerte al tanto de las novedades editoriales publicadas por Magreb (narrativa, ensayo y poesía), así como podrás encontrar reseñas, críticas, videos y entrevistas a nuestros autores.
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jueves, 9 de junio de 2011
martes, 22 de marzo de 2011
Nota sobre "Trípode" (Magreb-Lustra, 2010) de Renato Sandoval en La República
Nota sobre "TRÍPODE" (Magreb-Lustra, 2010) de Renato Sandoval publicada en el Diario "La República" el 21 de Marzo de 2011.Trío de poemas-ríos
Por Javier Ágreda
Filólogo y escritor, Renato Sandoval (Lima, 1957) es también uno de los más empeñosos difusores de la poesía en nuestro medio, ya sea como traductor (Södergran, Quasimodo, Rilke, Plath, etc.), director de las revistas Evohé y Fórnix, o de su editorial Nido de cuervos. Su propia obra poética se inició con Singladuras (1985) y llegó a su mejor momento a partir de Nostos (1996), el primero de tres extensos poemas. Sandoval acaba de reunir esos tres poemas en el libro Trípode (Lustra, 2010).
Nostos es un poema barroco, narrativo y reflexivo, un verdadero “poema río” como lo llamó Jorge E. Eielson en la elogiosa nota de presentación. El texto es el testimonio de un viaje de regreso a la poesía: “una verdadera odisea, pero sin Ítaca ni Penélope al fin del viaje… Odisea o Anábasis, el sino del camino es el acercamiento interminable, de estrofa en estrofa: errar, errancia, error, paso tras paso” (Américo Ferrari). Otra etapa de este viaje es El revés y la fuga (1998), el segundo poema río de Sandoval, también incluido aquí. Suzuki blues (2006), el tercero de los textos, es una incursión en los temas y concepciones básicas del hinduismo. Y lo hace sin imitar las fórmulas o técnicas propias de la literatura oriental, sino más bien apelando a símbolos e imágenes inscritos en esa línea literaria que va del simbolismo hasta los herméticos italianos, en la que el peruano se siente mucho más cómodo. En suma, Trípode es una muy buena oportunidad para acercarnos a lo mejor de la obra poética de Renato Sandoval.
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miércoles, 23 de febrero de 2011
Nota sobre "Karaoke" (Magreb, 2010) de Leonardo Aguirre en CARETAS por José Donayre
Reproducimos la reseña sobre "KARAOKE" (Magreb, 2010) de Leonardo Aguirre, publicada en la revista "Caretas" el 17/02/2011, por el crítico y escritor José Donayre Hoefken.
sábado, 19 de febrero de 2011
Entrevista a Ismael Barrios B. sobre "PECES DE COLORES" (Magreb, 2011) en Canal 7 "Presencia Cultural"
Entrevista que el programa de Canal 7 (TVPERÚ) "Presencia Cultural" realizó el 18 de Febrero de 2011 al escritor peruano Ismael Barrios B., con motivo de la publicación del libro de cuentos "PECES DE COLORES", publicado por MAGREB en el nº2 de la serie Cuadernos Spleen.
(Crédito de la entrevista: Canal 7 (TVPERÚ) programa "Presencia Cultural").
viernes, 11 de febrero de 2011
Nota sobre KARAOKE (Magreb, 2010) de Leonardo Aguirre
Reproducimos la nota de la Revista El Hablador sobre Karaoke (Magreb, 2010) de Leonardo Aguirre
EL LABERINTO DE LA ESCRITURA
Por Lisandro Gómez
EL LABERINTO DE LA ESCRITURA
Por Lisandro Gómez
Karaoke (Magreb, 2010), la última entrega de Leonardo Aguirre (Lima, 1977), es una propuesta fresca, arriesgada, por momentos amena, que se enfrasca en la resolución de la ambigua cuestión sobre el arte de la palabra, la literatura, y, por medio de una explícita exploración del lenguaje (que por momentos parece una parodia de las vanguardias anteriores a la década del cincuenta), se interroga por la identidad del creador —aunque la respuesta esté dada de antemano: el autor se ha disuelto en el flujo del mercado, detrás de las innumerables máscaras que se ve obligado a portar—. En una sociedad que no sabe definirse a sí misma como premoderna, moderna o posmoderna, los sistemas editoriales no albergan otra esperanza que marcar la pauta de las ventas y el rumbo de la moda, al igual que sus similares en los países del primer mundo. Karaoke indaga por la incómoda pregunta: ¿es —todavía— la literatura un arte? Lo hace, no como si fuera un tratado, a través de la representación de un universo que no puede comprenderse sin las redes sociales, sin la presión ejercida por las grandes editoriales y sin la lógica de la producción en masa y el éxito, como el único fin a perseguirse.
El libro narra la historia de la escritura creativa de Wilson Dormani (que es sólo su seudónimo), autor de tres libros curiosos (e imprescindibles) dentro del universo representado: Broncoespasmos, Seis B y el denominado “Conjunto Textual Unitario” (p. 51). No su vida, sino su obra: las etapas que atraviesa para su canonización (hasta llegar a la fundación del Museo Dormani (p. 87) y la abierta devoción ante sus inéditos (cf. en especial la tercera parte del libro)). Dormani se convierte en el símbolo de una concepción de la escritura literaria como arte de la palabra, que tiene en el cuidado del autor (y su poética) una de sus principales características. Sin embargo, también representa las paradojas que surgen entre esta concepción de sesgos románticos y la aviesa actividad del mercado. Dormani muere como un desconocido para convertirse en un “autor de culto”; al desaparecer de la tierra queda atrapado en la red de la producción en masa, como una mercancía o un objeto cualquiera. El libro nos ubica en una mesa redonda donde se intenta abordar todas las aristas de su escritura; cada parte asume un registro diferente, desde la entrevista al autor de culto hasta sus últimos borradores, que “dictó por teléfono” (p. 90). Se revisan sus cuentos inéditos y también sus reseñas (Cf. tercer y cuarto capítulo). Pero, por otro lado y en simultáneo, hasta donde permite intuir el libro, en esta mesa redonda se le ofrece además un homenaje escrito: un cover-versión de uno de sus cuentos, a cargo de un novel escritor. Todas estas actividades forman parte del ritual de consagración de su obra, de la canonización de su escritura, que la valida y autoriza como un modelo del correcto hacer literario. Llama la atención que se realice después de muerto, como una suerte de homenaje póstumo.
¿Karaoke es una novela, un libro de cuentos, una nouvelle o, como se menciona en algún momento, al referirse a otro virtual escrito, un “Conjunto Textual Unitario”? Esta premeditada falta de género es uno de los primeros atractivos del libro de Aguirre. Un libro compuesto por comentarios, citas y voces; un libro que es él mismo un comentario sobre un autor diferente, desconocido para el gran público hasta ese momento. Karaoke nos “informa” sobre Wilson Dormani, su poética, sus obsesiones y sus proyectos; así busca generar, y genera, la imagen del autor, convirtiéndose en un reflejo de la gran y pequeña industria editorial. El autor es una creación colectiva. Los amigos, escritores algunos, otros no, los periodistas, los expertos (léase críticos literarios) y los editores trabajan en conjunto para la producción del autor. El valor de la obra no se encuentra en ella misma, sino en la manera cómo ha sido recibida por este circuito y en la afinidad que se tiene con él. Toda esta maquinaria se representa (y se caricaturiza) en el libro, incluso a nivel formal, por medio del uso obsesivo del diálogo y de las paranomasias. Las palabras rebotan, sus sonidos y sentidos degeneran, se transforman y mutan en nuevas formas, como un teléfono malogrado en medio de una comunidad insana. La experimentación–parodia del lenguaje tiene como finalidad poner en evidencia la vulnerabilidad de la palabra y la absoluta ausencia de un sentido único o, incluso, trascendente: todo puede, y debe, cambiar con tal de aumentar las ventas.
La configuración de la forma y las imágenes son el producto de la combinación de perspectivas. No existe el autor ni la obra, sino los comentarios que justifican su existencia. El uso de un lenguaje lúdico y veloz marca el ritmo de composición del libro, llegando, por momentos, a convertirse en una feroz crítica de los circuitos productores de literatura contemporáneos. No existe individualidad. Sólo un grupo que se sienta, bebe café y discute sobre la existencia de tal o cual escritor, de su escaso o nulo valor literario, de sus posibilidades dentro del mercado editorial. El libro de Aguirre es literalmente un karaoke, ya que el artista ha desaparecido de la escena, él no interpreta sus canciones. Son otras voces las que definen y señalan el valor de su obra. Lo que él tenga que decir sólo es válido si acaso está muerto y su propio comentario se ha convertido en un documento inédito que le permita a la industria la venta de más libros. Un risueño conjunto de comentaristas, preocupados más en los beneficios que obtienen y en los favores que se le deben, gobierna los circuitos literarios. Karaoke se preocupa por mostrar cómo, en nuestro tiempo, es imposible pensar la literatura lejos de las coordenadas del comercio de libros. Y cómo el arte contemporáneo, el arte de la palabra, se encuentra atrapado en un callejón sin salida. El título y la concepción del libro se compaginan, en este sentido, con la exploración lingüística y formal que emprende. Esto no significa en absoluto que esta se realice de manera exitosa, por el contrario, muchas veces se revela sólo como el intento, casi histérico, por revelar la fragilidad de cualquier oposición al mercado. Salvo estas directrices, la escritura de Karaoke aparece como un ejercicio gratuito, no se buscan nuevos sentidos artísticos, los únicos sentidos que valen son los que busca crear la industria. El texto en su conjunto, por ese motivo, adquiere la consistencia de una parodia, casi un pastiche. Sin metafísica, sin trascendencia, bordeando el nihilismo y, por instantes, el cinismo la escritura se revela vacía, sólo válida en el juego mismo, en el movimiento de las palabras.
Uno de los principales problemas que atraviesa el libro es precisamente la difícil conciliación que se establece entre la experimentación–juego–parodia del lenguaje y la reflexión en torno a la literatura contemporánea. Al final, prima esta última (cf. el capítulo quinto), en una suerte de collage verbal que reúne citas y expresiones de diversa índole en torno a la industria literaria y la identidad del escritor contemporáneo. Esta sección, formulada de esa manera, se asemeja más a un novedoso ejercicio de crítica literaria que a una composición con fines artísticos propiamente. El componente ideológico se superpone al estético. Este predominio se deja notar también en la manufactura de los diálogos, los cuales, por lo general, definen intenciones, deseos, y sólo esbozan, de manera muy tenue, personalidades. La casi total ausencia de un narrador colabora en este sentido. La propuesta del libro radica precisamente ahí: desde la aclaración que se presenta en la página de créditos, sabemos que la obra se asume como un ejercicio ficcional y que “cada cita […] es una transcripción casi exacta del original (el casi alude a nimias variaciones por cuestiones de ritmo)” (p. 6). No extraña que, en el último capítulo, aparezcan sugerentes y, a veces, explicitas referencias a diversos narradores contemporáneos, e incluso clásicos de la tradición occidental —“Escarabajo” (¿acaso Oswaldo Reynoso?), Bellatín, Miller, Cervantes, son algunos ejemplos respectivamente—. Además, la obra establece un vínculo directo con su contexto de producción, Lima, la ciudad capital, aunque de manera esporádica. Cita y ritmo parecen ser dos elementos primordiales para la compresión de la poética de Karaoke.
El personaje de Carolina es, junto a la imagen del difunto narrador Wilson Dormani, uno de los elementos que permite darle unidad argumentativa al libro y persistencia a la imagen de la mesa redonda. Carolina, la moderadora, es la interlocutora de cada uno de los personajes. Caracterizada por su inoperancia respecto a los valores de la diplomacia, tiene el mérito de haber descubierto a Dormani y de mantener vivo su legado. De alguna manera, ha dedicado parte de su existencia a la consagración de su obra, dentro del circuito literario local. El área de representación de la novela, en este sentido, se encuentra especializada de antemano. La historia tácita de Carolina y sus esfuerzos por conseguir un lugar para Dormani dentro del canon literario marca el ámbito y el espacio del universo representado. Nos encontramos ante una obra que posee un código particular, muchas de sus claves y sugerencias están definidas previamente; el lector que inventa el libro debe poseer los instrumentos necesarios para decodificar dichas marcas textuales. La experiencia de lectura que se propone está filtrada por estos requisitos. Aunque se trata de una lectura sencilla, que carece de densidad y que apuesta por lo lúdico (algunas veces esta insistencia se torna sosa), sólo habrá plena satisfacción al resolver las referencias que porta. El público que diseña el libro no sólo consume literatura: también la produce. Karaoke está escrito dentro y para el circuito literario. Está más cerca de la invectiva y la burla que al universo autónomo, prerrogativa mayor de las generaciones anteriores. Su intención primera parece ser, hasta donde percibo, convertirse en una alegoría de la situación actual de la industria literaria. No sólo eso, posee también elementos que conllevan una reflexión sobre los nuevos referentes de la creación (cine, música, series de televisión, comic, etc.) del precario predominio del libro en nuestra sociedad (como libro de consumo ante todo, que rivaliza con otros medios por mantenerse vigente, editorialmente hablando) y de la lógica interesada de la crítica literaria, local por lo menos.
La discusión sobre los problemas de la industria editorial termina por agotar las posibilidades creativas de Karaoke y condena al libro a un entrampamiento solipsista (¿de escritores para escritores?, ¿de críticos para críticos?). Un libro ambicioso, cuyas pretensiones lo acercan más a la praxis crítica que a la estética. Aun así, Karaoke es un libro entretenido y su lectura es agradable, por lo menos al lector informado. La experiencia con el lenguaje resulta, a veces, divertida, cuando no ingeniosa. Además, la composición del libro le brinda una unidad temática y formal, sin duda envidiable en una época donde los requisitos para escribir bien se reduce a “los libros con destreza, ritmo trepidante y sin mayores complicaciones” (p. 105). Salvo el afán alegórico que, por lo general, resulta impertinente, ya que vulnera la escritura del libro, creo que es importante reconocer el proyecto de su mundo representado como un diagnostico actual del circuito editorial y crítico contemporáneo. Un diagnóstico que ha evadido la forma ensayística y se ha consumado en la ficción literaria. Una muestra más de que la mezcla y la disolución de los géneros literarios es, tal vez, la marca histórica que nos caracteriza.
Leonardo Aguirre. Karaoke. Lima, Magreb, 2010. 125 pp.
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viernes, 24 de diciembre de 2010
Peces de colores en el recuento de Augusto Álvarez Rodrich
Regalos de Navidad
Jue, 23/12/2010 - 05:00
Obsequiar uno –o varios– es una expresión de amor.
Como en cada Navidad, acá va mi lista confeccionada con la ayuda diligente del equipo de mi querida amiga Chachi Sanseviero, de la Librería El Virrey –aún ubicada en Dasso, San Isidro–, el cual también podrá asesorarlo a usted de acuerdo con los gustos del regalado.
Jaime Bedoya. Trigo atómico. Mitin. Excelente repertorio narrativo del autor con textos cuya lectura es un placer.
Alonso Cueto. La venganza del silencio. Planeta. Novela notable sobre los misterios de una familia aristocrática.
Alfredo Torres. Opinión pública 1921-2021. Aguilar. Imperdible, especialmente en un verano electoral.
Carlos Oviedo. La cuarta carabela de Colón. Planeta. Relatos sobre la vocación del ser humano por confrontar su realidad.
Beto Ortiz. Soy el hombre de mi vida. Planeta. Colección imperdible de crónicas estupendas que no se debe perder.
Ani Palacios. Nos vemos en Purgatorio. Alfaguara. Novela sobre migrantes latinos en Estados Unidos.
Isaac Goldemberg. Acuérdate del escorpión. Universidad Garcilaso de la Vega. Novela negra.
Miguel Gutiérrez. La violencia del tiempo. Editorial Punto de Lectura. Reeditada, veinte años después.
Carlos Meléndez y Alberto Vergara (editores). La iniciación de la política. Fondo Editorial de la PUCP. La nueva generación de la ciencia política peruana se presenta en sociedad.
Julio Durán. La forma del mal. Relatos onda subte-rockera.
Ismael Barrios. Peces de colores. Magreb. Debut del autor, con excelentes relatos.
Carlos Torres Rotondo y José Carlos Yrigoyen. Poesía en rock, una historia oral 1966-1991. Ediciones Altazor. Bien bacán.
Hugo Coya. Estación final. Aguilar. Conmovedores testimonios de peruanos en campos de concentración, con fotografías de Marina García Burgos. Un día de estos, la verá en el cine.
Fernando Ampuero. 40 poemas 1998-2010. Con fotografías de Sonia Cunliffe.
Daniel Alarcón y Sheila Alvarado. Ciudad de Payaso. Alfaguara. Novedosa novela en cómic con ilustraciones magníficas.
Enrique Vila-Matas. Dublinesca. Seix Barral. Novela estupenda en la que el protagonista es un editor ‘de élite’ acabado tras más de treinta años dirigiendo su editorial. Además, quise cerrar la lista de este año con Vila-Matas porque este escritor español publicó el último domingo una columna en el diario El País titulada ‘Libreros con vocación’, donde cuenta su experiencia en El Virrey, sin duda, la mejor librería peruana.
(Nota tomada de: http://www.larepublica.pe/23-12-2010/regalos-de-navidad)
Como en cada Navidad, acá va mi lista confeccionada con la ayuda diligente del equipo de mi querida amiga Chachi Sanseviero, de la Librería El Virrey –aún ubicada en Dasso, San Isidro–, el cual también podrá asesorarlo a usted de acuerdo con los gustos del regalado.
Jaime Bedoya. Trigo atómico. Mitin. Excelente repertorio narrativo del autor con textos cuya lectura es un placer.
Alonso Cueto. La venganza del silencio. Planeta. Novela notable sobre los misterios de una familia aristocrática.
Alfredo Torres. Opinión pública 1921-2021. Aguilar. Imperdible, especialmente en un verano electoral.
Carlos Oviedo. La cuarta carabela de Colón. Planeta. Relatos sobre la vocación del ser humano por confrontar su realidad.
Beto Ortiz. Soy el hombre de mi vida. Planeta. Colección imperdible de crónicas estupendas que no se debe perder.
Ani Palacios. Nos vemos en Purgatorio. Alfaguara. Novela sobre migrantes latinos en Estados Unidos.
Isaac Goldemberg. Acuérdate del escorpión. Universidad Garcilaso de la Vega. Novela negra.
Miguel Gutiérrez. La violencia del tiempo. Editorial Punto de Lectura. Reeditada, veinte años después.
Carlos Meléndez y Alberto Vergara (editores). La iniciación de la política. Fondo Editorial de la PUCP. La nueva generación de la ciencia política peruana se presenta en sociedad.
Julio Durán. La forma del mal. Relatos onda subte-rockera.
Ismael Barrios. Peces de colores. Magreb. Debut del autor, con excelentes relatos.
Carlos Torres Rotondo y José Carlos Yrigoyen. Poesía en rock, una historia oral 1966-1991. Ediciones Altazor. Bien bacán.
Hugo Coya. Estación final. Aguilar. Conmovedores testimonios de peruanos en campos de concentración, con fotografías de Marina García Burgos. Un día de estos, la verá en el cine.
Fernando Ampuero. 40 poemas 1998-2010. Con fotografías de Sonia Cunliffe.
Daniel Alarcón y Sheila Alvarado. Ciudad de Payaso. Alfaguara. Novedosa novela en cómic con ilustraciones magníficas.
Enrique Vila-Matas. Dublinesca. Seix Barral. Novela estupenda en la que el protagonista es un editor ‘de élite’ acabado tras más de treinta años dirigiendo su editorial. Además, quise cerrar la lista de este año con Vila-Matas porque este escritor español publicó el último domingo una columna en el diario El País titulada ‘Libreros con vocación’, donde cuenta su experiencia en El Virrey, sin duda, la mejor librería peruana.
(Nota tomada de: http://www.larepublica.pe/23-12-2010/regalos-de-navidad)
lunes, 20 de diciembre de 2010
Nota sobre "Karaoke" (Magreb, 2010) de Leonardo Aguirre por Ricardo González Vigil
Nota efectuada por el crítico literario nacional Ricardo González Vigil sobre "Karaoke" de Leonardo Aguirre editado por Magreb, 2010. Publicada en el suplemento Luces del diario El Comercio hoy 20/12/2010.
Fuente: Diario El Comercio.
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lunes, 15 de noviembre de 2010
Nota del Diario Correo sobre "PECES DE COLORES" (Magreb, 2010)
Once cuentos urbanos
12 de Noviembre del 2010
LIMA | Peces de colores, el debut literario de Ismael Barrios, es un conjunto de once historias hilvanadas en torno a la figura de Darío Miró. Este entrañable antihéroe irá comprendiendo que a pesar de nadar contra la corriente, la "realidad", esta especie de fátum romano, terminará por poner en su lugar a cada uno de los personajes de esta puesta en escena que constituye la vida misma.
A lo largo del libro, a manera de memorial, iremos habitando cada una de las historias de Darío Miró, quien descubrirá finalmente que la mejor manera de sobrevivir en este mundo es aprender a jugar nuestro propio juego, a pesar de que las reglas sean ajenas.
Como comenta el autor peruano Carlos Calderón Fajardo: "Los cuentos de Ismael Barrios B., cargados de frases sorprendentes que son como martillazos, son cuentos coloquiales, de humor paródico, irónico, negro".
Barrios nació en Lima en 1983, es abogado y escribe regularmente columnas de opinión para el diario El Comercio, ha publicado también varios artículos en un boletín legal de Estados Unidos. Acaba de finalizar una maestría en leyes en la Universidad de Duke en Carolina del Norte y actualmente se encuentra trabajando en su primera novela.
El volumen conforma el segundo libro de la serie Cuadernos Spleen, editada por el sello Magreb. Se puede encontrar en las librerías El Virrey, Crisol del Óvalo Gutiérrez, Zeta, La Casa Verde y la de la PUCP.
A lo largo del libro, a manera de memorial, iremos habitando cada una de las historias de Darío Miró, quien descubrirá finalmente que la mejor manera de sobrevivir en este mundo es aprender a jugar nuestro propio juego, a pesar de que las reglas sean ajenas.
Como comenta el autor peruano Carlos Calderón Fajardo: "Los cuentos de Ismael Barrios B., cargados de frases sorprendentes que son como martillazos, son cuentos coloquiales, de humor paródico, irónico, negro".
Barrios nació en Lima en 1983, es abogado y escribe regularmente columnas de opinión para el diario El Comercio, ha publicado también varios artículos en un boletín legal de Estados Unidos. Acaba de finalizar una maestría en leyes en la Universidad de Duke en Carolina del Norte y actualmente se encuentra trabajando en su primera novela.
El volumen conforma el segundo libro de la serie Cuadernos Spleen, editada por el sello Magreb. Se puede encontrar en las librerías El Virrey, Crisol del Óvalo Gutiérrez, Zeta, La Casa Verde y la de la PUCP.
(Crédito de la nota: http://correoperu.pe/correo/nota.php?txtEdi_id=4&txtSecci_id=82&txtSecci_parent=0&txtNota_id=478416
lunes, 25 de octubre de 2010
Nota sobre "Peces de colores" (Magreb, 2010) de Ismael Barrios B. por Somos (Enrique Sánchez Hernani)
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| El Comercio, Revista Somos del 23/10/2010 |
Nota publicada en Somos por Enrique Sánchez Hernani sobre el libro "PECES DE COLORES" (Magreb, 2010) del autor peruano Ismael Barrios B.
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viernes, 22 de octubre de 2010
Entrevista a Leonardo Aguirre por "Karaoke" (Magreb, 2010) por Carlos Sotomayor
Leonardo Aguirre acaba de presentar Karaoke (Magreb, 2010), una nueva novela en la que retoma aquella preocupación constante en sus libros: la identidad del escritor.
Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
¿Cómo surge Karaoke? ¿En qué momento defines la estructura?
Digamos que todo comenzó en el depa que, por entonces, tenía Renato Sandoval frente al estadio de San Isidro. El propio Renato se ocupaba de organizar un partido de fulbito semanal, en el mismo estadio, y siempre clausurábamos la pichanga con una botella de tinto en la sala de su departamento. Fue ahí que conocí a los editores de Magreb, muy amigos de Renato, y fue ahí que me propusieron publicar lo que tuviera entre manos. Y lo único que tenía entre manos era una novela mediocre cuya muerte ya estaba decidida y que, además, llevaba un título para nada prometedor: Caimanes del Mismo Pozo. Por eso, porque tenía vergüenza de darles un adefesio como ése, me di a la tarea de inventar un libro nuevo. Me puse, pues, a buscar viejos textos inéditos, inéditos en libro e inéditos absolutos, y mientras los iba corrigiendo, descubrí ciertas afinidades que merecían relevarse. También, desde luego, introduje algunos párrafos de la difunta Caimanes. Y todo eso que, al principio, parecía un libro de cuentos, terminó por hacerse novela, o algo parecido, con ese truco del recital-velorio de Wilson Dormani. Este proceso, en realidad, fue muy corto: en un mes ya estaba listo el primer borrador.
En Karaoke, al igual que en tu novela anterior, indagas en torno a la identidad del escritor. ¿Es una preocupación constante?
Totalmente. Y es constante porque yo todavía no tengo certezas al respecto. ¿Qué cosa es un escritor fuera de sus libros? ¿Deja de ser un escritor cuando apaga la compu? ¿Hay vida después de los libros? ¿Vive para escribir, escribe para vivir? ¿Recuerda por escrito experiencias inevitables o fuerza experiencias para escribirlas después? Es más, ni siquiera yo mismo sé quién soy: ¿un narrador que hizo reseñas? ¿Un reseñista que probó la ficción? ¿Un narrador preocupado por el ritmo? ¿Un poeta que hace prosa? ¿Un evangélico renegado, un impío que se siente culpable? ¿Un limeño que habla con acento jaujino? Cuando me responda todo eso, dejaré de escribir.
¿Es Dormani una suerte de alter ego tuyo?
Tiene que serlo, no hay otra. No puedo cocinar un personaje sin usar mis propias tripas. Bastará con decir que Wilson es el apellido materno de mi viejo, y Dormani, el apellido materno de mi abuelo paterno. Y que también, por cierto, mi abuela materna es farmacéutica: de hecho, he pasado veranos enteros ayudando a mi abuela en el mostrador de su farmacia.
¿Consideras que en estos tiempos el escritor debe asumirse como uno más de sus personajes? Pienso en la portada de Karaoke con tu foto reiterada y en las opiniones sobre (o contra) el autor de la contraportada.
No voy a dar ninguna receta: solo hablaré de mi caso. Y mi caso, para variar, es medio problemático. Ya dije que no sé quién soy: tal vez, entonces, no sea más que un personaje. Quizás un personaje que yo inventé o quizás un personaje que los otros crearon y que yo terminé asumiendo sin darme cuenta. Es más: tampoco sé si ahora mismo estoy inventando un personaje para responder esta entrevista… Luego, sobre la tapa, el propósito no era otro que anticipar algunos temas que se discuten dentro de Karaoke: la relación entre la obra y el autor, el concepto de originalidad, qué tanto se inventa o qué tanto se cita, cómo influye la figura del autor en la recepción de la obra, etc, etc. Y Warhol, por supuesto, es un referente muy útil a la hora de tocar esas cuestiones. La contra, por su parte, además de insistir sobre los temas mencionados, también puede leerse como una coda, una prolongación, del coro final.
Tú mismo sueles decir que escribes para un público reducido. ¿Tiene que ver con tu predilección por los autores llamados “raros”?
Es verdad que no escribo ni pretendo escribir para todo el planeta. Creo que ningún escritor honesto tiene una pretensión como ésa. Más aún, yo diría que me repugna el solo hecho de pensar que, alguna vez, deba estandarizar mi prosa para entrar, por ejemplo, en el mercado español. O estandarizar, si quieres, el propio formato de mis libros (que no llegan a ser del todo cuentarios ni del todo novelas). O estandarizar la historia de modo tal que los críticos limitados encuentren con facilidad el conflicto o despachen doscientas páginas en un resumen de dos líneas. Eso por un lado. Y por el otro, aunque mi narrativa, en primera instancia, no tenga mayores afinidades con la obra de Prochazka, Gastón Fernández, Adolph, Loayza, Siu Kam Wen y el resto de raros que conversan, casi a gritos, en el capitulo final, igual debo decir que la experiencia de ser un outsider no me resulta del todo ajena. Bueno, eso de outsider suena muy elegante. Digamos, más bien, que muchas veces me sentí una especie de infiltrado, advenedizo, forastero, nowhere man. Peor: un apestado. Por ejemplo, como dije hace un instante, pese a ser limeño, tengo un acento muy peculiar con resabios, incluso, provincianos, porque me crié con mi abuela jaujina: en consecuencia, ni soy limeño del todo ni soy jaujino del todo. Luego, a pesar de haber pasado mi niñez y parte de mi adolescencia metido en una iglesia evangélica, me terminé rebelando contra la fe de mis viejos y me puse a buscar, casi con lupa, las fisuras en la doctrina: ergo, ni soy evangélico ni soy impío. Por otra parte, cosa que también he deslizado, no me sentía muy cómodo en el bando de los críticos, pues ni siquiera mis coleguitas me trataban como uno de los suyos. Y después, cuando publiqué mi primer libro, no solo era un crítico que intentaba probar suerte con la ficción: además, entre los nuevos narradores de aquel entonces, era uno de los poquísimos que no procedían de una facultad de literatura. Para no hablar, claro, de mi público desprecio por la academia. O también, incluso, podríamos hablar de los narradores urbanos que me descalifican por meta literario, y de los meta literarios que me consideran muy vulgar y callejero. En fin… El punto es que, cuando menos espiritualmente, me siento muy próximo a los escritores raros, fantasmales, ambiguos, brumosos, parias, que desfilan por este libro.
Es verdad que no escribo ni pretendo escribir para todo el planeta. Creo que ningún escritor honesto tiene una pretensión como ésa. Más aún, yo diría que me repugna el solo hecho de pensar que, alguna vez, deba estandarizar mi prosa para entrar, por ejemplo, en el mercado español. O estandarizar, si quieres, el propio formato de mis libros (que no llegan a ser del todo cuentarios ni del todo novelas). O estandarizar la historia de modo tal que los críticos limitados encuentren con facilidad el conflicto o despachen doscientas páginas en un resumen de dos líneas. Eso por un lado. Y por el otro, aunque mi narrativa, en primera instancia, no tenga mayores afinidades con la obra de Prochazka, Gastón Fernández, Adolph, Loayza, Siu Kam Wen y el resto de raros que conversan, casi a gritos, en el capitulo final, igual debo decir que la experiencia de ser un outsider no me resulta del todo ajena. Bueno, eso de outsider suena muy elegante. Digamos, más bien, que muchas veces me sentí una especie de infiltrado, advenedizo, forastero, nowhere man. Peor: un apestado. Por ejemplo, como dije hace un instante, pese a ser limeño, tengo un acento muy peculiar con resabios, incluso, provincianos, porque me crié con mi abuela jaujina: en consecuencia, ni soy limeño del todo ni soy jaujino del todo. Luego, a pesar de haber pasado mi niñez y parte de mi adolescencia metido en una iglesia evangélica, me terminé rebelando contra la fe de mis viejos y me puse a buscar, casi con lupa, las fisuras en la doctrina: ergo, ni soy evangélico ni soy impío. Por otra parte, cosa que también he deslizado, no me sentía muy cómodo en el bando de los críticos, pues ni siquiera mis coleguitas me trataban como uno de los suyos. Y después, cuando publiqué mi primer libro, no solo era un crítico que intentaba probar suerte con la ficción: además, entre los nuevos narradores de aquel entonces, era uno de los poquísimos que no procedían de una facultad de literatura. Para no hablar, claro, de mi público desprecio por la academia. O también, incluso, podríamos hablar de los narradores urbanos que me descalifican por meta literario, y de los meta literarios que me consideran muy vulgar y callejero. En fin… El punto es que, cuando menos espiritualmente, me siento muy próximo a los escritores raros, fantasmales, ambiguos, brumosos, parias, que desfilan por este libro.
¿Se puede decir que Karaoke cierra un ciclo en tu obra?
En primer lugar, este libro tiene características muy peculiares que lo distinguen de los otros tres. En segundo lugar, antes que cerrar un ciclo, puede que Karaoke sea un libro bisagra. En tercer lugar, no sé qué diablos escriba después. En cuarto lugar, suponiendo, repito: suponiendo, que Karaoke forma parte de un ciclo, y suponiendo que luego se me ocurra continuar ese ciclo con otro libro, ¿cuál es el problema? Es decir: y si no cambio, ¿qué? O sea, ¿por qué debo cambiar? ¿Por qué algunos críticos creen que cambiar de registro es una obligación? ¿Se lo exigen a Vila-Matas?
(Crédito: Carlos Sotomayor http://carlosmsotomayor.lamula.pe/)
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sábado, 9 de octubre de 2010
Nota de "Karaoke" (Magreb, 2010) por Katya Adaui
El “Karaoke” de Leonardo Aguirre
por Katya Adaui.
Me quejaba en Facebook de estar en esa edad: me invitan más a baby showers que a fiestas y Leonardo Aguirre me escribió: “Yo no te invitaré a un baby shower, pero sí a la presentación de mi Karaoke”. ¿De qué se trata?, le pregunté.
Me dio este resumen: “Solo puedo decir que es casi una novela y casi un libro de cuentos. Que hay diálogos en el 70 % del volumen. Que hago hablar y hablar mucho (con citas textuales), a los caletas, los discretos, los raros, los fantasmales, los outsiders de la literatura peruana: Luis Loayza, Siu Kam Wen, Adolph, Jaime Bedoya, Prochazka, Gastón Fernández…”.
En la contra del libro se leen estos amables comentarios:
Alucinen el cuajo. El mismo anónimo prócer que pasó por el triturador de desperdicios mi librito lindo-precioso, al que adoro con todo el bobo y la molleja, se ha atrevido a tomarse confianzas que no le he dado. (BETO ORTIZ)
Si la ligereza es una mancha oscura en un crítico literario o periodista, en un escritor es una enfermedad terminal. (…) Aguirre debe discutir consigo mismo si asume su carrera de escritor con la misma ligereza con que asume sus otros roles vinculados con la literatura. (IVÁN THAYS)
Precisamente, cuando se cae en esas duplicidades, es cuando se pasa de ser un escritor a ser simplemente alguien que escribe. ¿Poner palabras unas detrás de otras? Eso lo hace cualquiera. (…) Aguirre, como varios otros, es alguien que vive de las palabras, pero no es un escritor. (GUSTAVO FAVERÓN)
Aguirre no genera discusiones: digamos que es el “objeto de estudio“. (LUIS HERNÁN CASTAÑEDA)
Con el lanzamiento de Karaoke se inaugura la editorial Magreb (la línea narrativa de Lustra, porque Lustra publica generalmente poesía, me explica Leonardo).
¿Cuándo?: Este miércoles 8 de setiembre, a las 6 p.m. en el Jazz Zone (avenida La Paz 646, pasaje El Suche, Miraflores). Acompañarán a Leonardo en la mesa: Rodolfo Hinostroza, Francisco Ángeles y Víctor Ruiz Velazco.
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jueves, 7 de octubre de 2010
"Tras el vidrio" de Carlos Rojas Olivos
Título: TRAS EL VIDRIO
Género: NARRATIVA
Autor: CARLOS ROJAS OLIVOS
Editorial: MAGREB
Serie: CUADERNOS SPLEEN 3
Dimensión: 23.5 cms. x 14.3 cms.
Precio: S/. 20.00
Año: 2010
Número de paginas: 113
ISBN: 9786124581625
Más ligeros que irónicos, los cuentos de Carlos Rojas Olivos son minimals. No solo porque en ellos la anécdota esté supeditada a los dos o tres rasgos que tornan "económica" una historia: espacio contraído, reflexiones interiores o causales, ausencia de detalles..., sino, porque sus relatos han sido pensados siempre con la menor cantidad de palabras y se nos aparecen más que como un lugar-donde-pueden-ocurrir-muchas-cosas, como el espacio donde solo puede ocurrir eso que se está contando, la risita que muchas veces atraviesa cada uno de sus cuentos. Para esto, "Tras el vidrio", no solo hace despertarse a una voluptuosa ministra convertida en hombre, a un banquero japonés en una suerte de baby doll o a una familia represiva en caricaturas de su propia religión; sino, que los muestra en medio de todas sus contradicciones y deseos, tal y como somos todos cuando llegamos a casa y nos descubrimos en un espejo: calvos, cansados, con bolsitas bajo los ojos y gastritis. Tal y como somos todos cuando la vida, la suegra, la historia nos coloca en eso que los surrealistas llamaban el "sinfuturo". (Carlos A. Aguilera)
TRAS EL VIDRIO, de Carlos Rojas Olivos, conforma el tercer libro de la serie Cuadernos Spleen, editada por el sello Magreb. Puedes encontrarlo en la siguientes librerías: El Virrey, Crisol (Ov. Gutiérrez), Distribuidora Zeta, La Casa Verde y Librería de la PUCP.
lunes, 27 de septiembre de 2010
"Peces de colores" de Ismael Barrios B.
Título: PECES DE COLORES
Género: NARRATIVA
Autor: ISMAEL BARRIOS B.
Editorial: MAGREB
Serie: CUADERNOS SPLEEN 2
Dimensión: 23.5 cms. x 14.3 cms.
Precio: S/. 20.00
Año: 2010
Número de paginas: 149
ISBN: 9786124581618
"Peces de colores" es el libro debut de Ismael Barrios B., de quien el escritor peruano Carlos Calderón Fajardo ha dicho que se trata de "un obsesionado por los paisajes urbanos de la Lima del siglo XXI".
En torno a la figura de Darío Miró, personaje principal de estas historias, Ismael Barrios B. logra configurar un entrañable antihéroe que, como tal, habrá de comprender que a pesar de nadar a contracorriente la "Realidad", esta especie de fatum romano, terminará por situar en su justo lugar a cada uno de los personajes de esta puesta en escena que supone la vida misma. A manera de memorial, iremos habitando cada una de las historias de Darío Miró, quien, cual Lazarillo, descubrirá finalmente que la mejor manera de sobrevivir en este mundo es aprender a jugar nuestro propio juego, a pesar de que las reglas no sean las nuestras.
"Un peruano se convierte en anglófilo por el solo hecho de haber estudiado en un colegio inglés. En otra de las historias, un niño judío salvado de caer en manos de los nazis, ya adulto en Lima, pone en la fachada de su casa un aviso que dice: 'IMPORTEMOS HEMBRAS ALEMANAS'. Los cuentos de Ismael Barrios B., cargados de frases sorprendentes que son como martillazos, son cuentos coloquiales, de humor paródico, irónico, negro".
(Carlos Calderón Fajardo)
PECES DE COLORES, de Ismael Barrios B., conforma el segundo libro de la serie Cuadernos Spleen, editada por el sello Magreb. Puedes encontrarlo en la siguientes librerías: El Virrey, Crisol (Ov. Gutiérrez), Distribuidora Zeta, La Casa Verde y Librería de la PUCP.
"Poesía" (antología poética) de Thomas Boberg
ISBN: 9786124581649
La poesía de Thomas Boberg es sin duda una de las más importantes muestras de lo que encierra una tradición poética como la nórdica. En ella encontramos aquel ímpetu inicial por nombrar lo innominado y contener el momento en un instante de lucidez en el que la palabra escrita alcanza, y en no pocos momentos, el tono de una revelación o designio.
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Título: POESÍA
Género: POESÍA
Autor: THOMAS BOBERG
Coedición: MAGREB -
LUSTRA EDITORES
Serie: Personae 4
Dimensión: 19.6 cms. x 12.3 cms.
Precio: S/. 25.00
Año: 2010
Número de paginas: 193
ISBN: 9786124581649
La poesía de Thomas Boberg es sin duda una de las más importantes muestras de lo que encierra una tradición poética como la nórdica. En ella encontramos aquel ímpetu inicial por nombrar lo innominado y contener el momento en un instante de lucidez en el que la palabra escrita alcanza, y en no pocos momentos, el tono de una revelación o designio.
Hay algo de mágico en este proceso que supone traducir la poesía a lo concreto del poema. Este acercamiento reflexivo, íntimo que supone un decantamiento del suceso que produce el hecho poético ha sido explorado en la poesía peruana solo por autores como Jorge Eduardo Eielson o José Watanabe, pero también por Thomas Boberg, a quien podemos considerar un autor danés-peruano debido a que su poesía no solo da cuenta de esa calma, en ciertos momentos contemplativa, de la mejor poesía nórdica, sino del sonido y la furia contenida de una tradición como la peruana, que el poeta ha sabido apropiarse para entregarnos una de las más notables y personales muestras de poesía contemporánea.
Este libro intenta ser el vehículo de aproximación a un autor verdaderamente notable, imprescindible.
Poesía, de Thomas Boberg, conforma el cuarto poemario de la serie Personae coeditada por los sellos Magreb y Lustra editores. Puedes encontrarlo en la siguientes librerías: El Virrey, Crisol (Ov. Gutiérrez), La Casa Verde y Librería de la PUCP.
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viernes, 10 de septiembre de 2010
Entrevista de Ernesto Carlín de "La República" a Leonardo Aguirre con motivo de "KARAOKE" (Magreb, 2010)
Letras para la tribu
Narrador echa mano de peleas recientes del mundo literario local
Indica que le interesa retratar al escritor de talento pero anónimo
(Crédito: Ernesto Carlín diario "La República)
Narrador echa mano de peleas recientes del mundo literario local
Indica que le interesa retratar al escritor de talento pero anónimo
El escritor y crítico Leonardo Aguirre vuelve a la carga con Karaoke, su cuarto libro. En esta novela se cuenta la historia de Wilson Dormani, un escritor atípico, mientras se lanzan indirectas (y directas) al mundo cultural local. Las peleas menudas del mundo literario peruano son el telón de su novela.
¿No tenía temor que fuera de un pequeño ámbito lo pudieran entender?
–Sí, pero está bien asumido. O sea, es un libro que tiene su público y no espero que me lea el resto de la humanidad. De hecho, mucha gente no va a entender muchas cosas allí. Pero qué vamos a hacer.
En el libro, en medio de las referencias al ambiente cultural, hay una historia de un romance que se escapa de ese marco. ¿No le provocaba ir por esa vertiente más que lo literario anecdótico?
–Probablemente en el futuro me vaya más por ese lado, que en el terreno que estoy ahora. Estos fueron ensayos que debían ser artículos para una revista que nunca salió. Entonces los incluí para hacer el contraste. Para ejemplificar lo que el protagonista no suele escribir ni le interesa. Nada personal ni realista. A mí sí me provoca. De repente este libro marque el fin de ese filón.
En Karaoke reflexionas sobre los libros que no llegan a hacerse conocidos.
–Sí. Me interesaba la idea del escritor raro, el escritor caleta. El secreto mejor guardado y todo ese tipo de cosas. Algunos ya no son tan guardados, como Carlos Calderón Fajardo, que ahora tiene bastante prensa, para bien supongo. Me interesaba ese tipo de autor, que escribe cosas que normalmente no tendrían buena acogida. Relatos antirrealistas, sin ubicación geográfica, que no apelen a enganchar con ningún lector.
¿Cree que muchas veces los escritores se preocupan más por aparecer en prensa que por escribir?
–Sí. Lo que pasa es que el medio nos empuja a eso. Al menos el medio peruano te empuja a buscar aparecer lo más posible en prensa porque el mercado es chiquitito y los espacios para la difusión son mínimos. Eso motiva a los escritores a pelearse con uñas y dientes por aparecer en prensa. Pero eso no tiene nada que ver con la calidad de lo que escriben.
–Sí. Lo que pasa es que el medio nos empuja a eso. Al menos el medio peruano te empuja a buscar aparecer lo más posible en prensa porque el mercado es chiquitito y los espacios para la difusión son mínimos. Eso motiva a los escritores a pelearse con uñas y dientes por aparecer en prensa. Pero eso no tiene nada que ver con la calidad de lo que escriben.
En el libro aparece su foto en la portada y la solapa. Además, en la contratapa aparecen varias puyas contra usted. ¿Tanta exposición no distraerá de la novela?
–Puede parecer una payasada, pero en realidad tienen que ver con los temas del libro como la identidad del escritor, la figura pública del autor, la autoría de los textos, qué tanto hay de la persona en lo que escribe. Son gestos consecuentes con el libro.
Fecha:08/09/2010
(Crédito: Ernesto Carlín diario "La República)
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Nota de Agencia Peruana de Noticias sobre "KARAOKE"
Hoy presentan “Karaoke”, nueva entrega de escritor Leonardo Aguirre
Lima, set. 08 (ANDINA). “Karaoke” es el título de la cuarta y nueva obra que presentará esta tarde el escritor peruano Leonardo Aguirre y cuya historia gira alrededor del trabajo del escritor atípico Wilson Dormán, con la intención de lanzar indirectas al mundo cultural local.
El autor de esta novela, que será presentada a las 18:30 horas en el Jazz Zone de Miraflores, remarcó su interés en retratar la obra de este escritor al que definió como muy talentoso, pese a no estar muy difundido.
El también creador de “Manual para cazar plumíferos” no descartó incurrir en el tema romántico, aunque aclaró que por ahora ha querido graficar el trabajo que el protagonista no suele escribir ni le interesa.
“Me interesaba ese tipo de autor, que escribe cosas que normalmente no tendrían buena acogida. Relatos antirrealistas, sin ubicación geográfica, que no apelen a enganchar con ningún lector”, explicó Aguirre.
Reconoció que en medio literario local es empujado muchas veces a parecer lo más posible en los medios de comunicación, porque así lo exige un mercado reducido como el peruano.
“Eso motiva a los escritores a pelearse con uñas y dientes por aparecer en prensa. Pero eso no tiene nada que ver con la calidad de lo que escriben”, reflexionó.
Justificó la evidente exposición que se hace del autor en la portada de Karaoke con el hecho que es una óptica que tiene que ver con los temas del libro como la identidad del escritor, la figura pública del autor, la autoría de los textos.
“Qué tanto hay de la persona en lo que escribe. Son gestos consecuentes con el libro”, aseveró.
(FIN) DOP/LIT
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Nota sobre "KARAOKE" por Gabriel Ruiz Ortega
En la presente entrada reproducimos la crítica que efectuó Gabriel Ruiz Ortega al libro "Karaoke" (Magreb, 2010) de Leonardo Aguirre.
Guste o no. Joda a quien le joda. Hay que decirlo: Leonardo Aguire es uno de los narradores más sólidos de la nueva hornada de escritores peruanos.
Me queda claro que con Aguirre habría que separar vida y obra. Eso para empezar.
Pues bien, hace unos días terminé de leer su último libro: KARAOKE (editado por Magreb).
¿Qué decir? ¿Qué pensar?
Veamos: se trata de una publicación superior a EL CONDE DE SAN GERMÁN y LA MUSA TRAVESTIDA.
O sea, ¿es un paso adelante en la obra del Plumífero? Pues por supuesto que sí.
Podría empatar KARAOKE con MANUAL PARA CAZAR PLUMÍFEROS; para algunos, este primer libro suyo está entre los mejores en cuento de la década. Atención ahí.
Pero KARAOKE no es un libro de cuentos, y eso que tiene algunos; tampoco es una novela.
Entonces, ¿qué diablos es KARAOKE?
La respuesta es sencilla: un provocador artefacto literario.
Un libro como KARAOKE solo ha podido ser escrito por un ser humano egocéntrico (la portada lo dice todo), por alguien que no vio el mundial de México 86, por alguien para quien la literatura lo es todo (tiene oficio, quien lo niegue es, a secas, un zopenco), por alguien que sabe administrar su indudable talento literario.
En realidad, disfruté mucho de la lectura de KARAOKE. Las 123 páginas vuelan. KARAOKE se termina en dos horas, con dos tiempos de descanso de 20 minutos cada uno, como para hacer zapping, o prepararte un espresso, o fumarte tres cigarritos contemplando el pasto húmedo de los jardines.
La presentación es mañana miércoles 8, a las 6:30 PM, en el Jazz Zone.
Los encargados de diseccionar la publicación serán los escritores Rodolfo Hinostroza, Francisco Ángeles y Víctor Ruiz Velazco.
(Crédito de la nota: http://la-fortaleza-de-la-soledad.blogspot.com/2010/09/miercoles-8-presentacion-de-karaoke-de.html)
lunes, 16 de agosto de 2010
"KARAOKE" de Leonardo Aguirre
Título: KARAOKE
Género: NARRATIVA
Autor: LEONARDO AGUIRRE
Editorial: MAGREB
Serie: CUADERNOS SPLEEN 1
Dimensión: 23.5 cms. x 14.3 cms.
Precio: S/. 22.00
Año: 2010
Número de paginas: 123
ISBN: 9786124581601
"Karaoke" (Magreb, 2010), primer número de la serie de narrativa Cuadernos Spleen, conforma la cuarta entrega del escritor peruano Leonardo Aguirre, quien desde que publicara "Manual para cazar plumíferos" en el año 2005, ingresó en el ámbito literario nacional mostrando una irreverencia y una facilidad para darle mil vueltas al lenguaje, componiendo y descomponiendo palabras, utilizando la superposición de ideas y jerga justa para mostrarnos o darnos a entender solo aquello que precisamente Aguirre desea que entendamos. La literatura de Aguirre es una de riesgos, y el autor está siempre dispuesto a tomarlos y enfrentarlos en pro de lograr novelas que de tanto en tanto dejan de serlo y pasan a convertirse en un formato incapaz de ser calificado según los cánones literarios frecuentes.
"Karaoke" no es la excepción, y esta vez Aguirre nos interna en un submundo en el que el protagonista jamás llega a enterarse de lo sucedido, se compone así una novela en tono de réquiem, y en base a éste es que se desarrolla la misma con la prosa audaz, humorística y corrosiva que lo caracteriza, pues este nuevo libro no está exento de la acidez de la literatura de Aguirre, sino que por el contrario nuevamente esta refulge y se hace presente.
"Alucinen el cuajo. El mismo anónimo prócer que pasó por el triturador de desperdicios mi librito lindo-precioso al que adoro con todo el bobo y la molleja se ha atrevido a tomarse confianzas que no le he dado".
(Beto Ortíz)
"Precisamente, cuando se cae en esas duplicidades, es cuando se pasa de ser un escritor a ser simplemente alguien que escribe. ¿Poner palabras unas detrás de otras? Eso lo hace cualquiera. (...) Aguirre, como varios otros, es alguien que vive de las palabras, pero no es un escritor".
(Gustavo Faverón)
"Si la ligereza es una mancha oscura en un crítico literario o periodista, en un escritor es una enfermedad terminal. (...) Aguirre debe discutir consigo mismo si asume su carrera de escritor con la misma ligereza con que asume sus otros roles vinculados con la literatura".
(Iván Thays)
"Aguirre no genera discusiones: digamos que es el 'objeto de estudio'".
(Luis Hernan Castañeda)
(Iván Thays)
"Aguirre no genera discusiones: digamos que es el 'objeto de estudio'".
(Luis Hernan Castañeda)
KARAOKE, de Leonardo Aguirre, conforma el primer libro de la serie Cuadernos Spleen, editada por el sello Magreb. Puedes encontrarlo en la siguientes librerías: El Virrey, Crisol (Ov. Gutiérrez), La Casa Verde y Librería de la PUCP.
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domingo, 15 de agosto de 2010
"TRÍPODE" de Renato Sandoval
Título: TRÍPODE
Género: POESÍA
Autor: RENATO SANDOVAL
Coedición: MAGREB -
LUSTRA EDITORES
Serie: Personae 3
Dimensión: 19.6 cms. x 12.3 cms.
Precio: S/. 30.00
Año: 2010
Número de paginas: 120
Trípode es la unión elegida de tres importantes momentos en la poesía de Renato Sandoval, cuyo magisterio ha inspirado a las más recientes promociones de autores peruanos que ven en su figura un referente inmediato cuando se habla de honestidad y verdadero compromiso con la palabra escrita, así como una puerta siempre abierta a las más insospechadas tradiciones que, en el acercamiento que Sandoval nos hace de ellas, alcanzan a convertirse en verdaderas lecturas de culto.
Este Trípode conformado por los libros Nostos, El revés y la fuga y el más reciente Suzuki blues dan cuenta de un poeta a todas luces versátil y disestro en el manejo de la expresión siempre certera e iluminada, una verdadera manifestación de la ética de su arte y espíritu.
No es gratuito que autores de la talla de Jorge Eduardo Eielson y Américo Ferrari, por nombrar algunos, hayan dejado constancia de la alta estimación que la poesía de Sandoval les producía.
Esperamos que esta edición sea el vehículo que hará llegar a sus manos, querido lector, una de las voces más autorizadas de la poesía peruana de las últimas décadas.
Trípode, de Renato Sandoval, conforma el tercer poemario de la serie Personae coeditada por los sellos Magreb y Lustra editores. Puedes encontrarlo en la siguientes librerías: El Virrey, Crisol (Ov. Gutiérrez), La Casa Verde y Librería de la PUCP.
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